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Día Europeo de la Mediación

Día Europeo de la Mediación

Coincidiendo con la aprobación de la Recomendación R (98) de 21 de enero de 1998 del Comité de Ministros del Consejo de Europa a los Estados Miembros, sobre Mediación Familiar, hoy celebramos el Día Europeo de la Mediación.

Dicha celebración otorga un mayor reconocimiento de la mediación como un método eficaz a disposición de los ciudadanos para la gestión y resolución extrajudicial de controversias en diversos ámbitos: civil, el vecinal, escolar, comercial, penal, familiar, laboral, etc.

En España, la Justicia apuesta por impulsar la mediación a través de asociaciones, ayuntamientos y colegios profesionales como un método más beneficioso a través del cual las partes, de mutuo acuerdo, tengan la oportunidad de solucionar sus diferencias de manera pacífica con ayuda de un tercero imparcial mediador traten, por si mismas, de solucionar sus diferencias. Y es que la mediación, entre otras cosas, permite a las partes reducir el tiempo y coste del procedimiento, contribuyendo a la efectividad de los acuerdos alcanzados durante el mismo, los cuales gozarán de eficacia una vez sean elevados a escritura pública.

En ausencia de una regulación estatal, las diversas leyes de mediación de las distintas comunidades autónomas han formado la base legal de su aplicación, mayormente, en el ámbito familiar. No fue hasta 2012 cuando, en su trasposición de las directrices europeas[1], el legislador español emite la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, y tiempo después el desarrollo de aspectos concretos como la formación del mediador; su publicidad a través de un Registro dependiente en el Ministerio de Justicia; el aseguramiento de su responsabilidad y la promoción de un procedimiento simplificado de mediación por medios electrónicos[2].

A pesar del avance que ha supuesto dotar a la mediación de una regulación estatal, varios aspectos siguen sin ser abordados en la legislación vigente, y las discrepancias entre las distintas leyes autonómicas y la estatal siguen sin ser resueltas.

Las claves para implementar una cultura mediadora entre los ciudadanos son, fundamentalmente, dos: confianza e información. Para implementar una cultura mediadora en España se hace necesario, por un lado, una política legislativa unificadora de criterios, y por otro, que los jueces, abogados y  profesionales del sector sigan apostando y difundiendo las bondades de la mediación y su práctica, pues solo así podrá establecerse, definitivamente, en España la cultura de la paz.

 

[1] Directiva Europea 2008/52/CE

[2] RD 980/2013, por el que se desarrollan determinados aspectos de la Ley 5/2012, de mediación en asuntos civiles y mercantiles

 

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