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La pensión compensatoria

La pensión compensatoria

La pensión compensatoria, regulada en el art. 97 del Código Civil (C.C.) tiene como objetivo solventar el desequilibrio económico que supone para uno de los cónyuges, en relación con la posición del otro, la separación o el divorcio, y que implica un empeoramiento de su situación con respecto a la que tenía dentro del matrimonio[1]. Así, cuando hablamos de pensión compensatoria, la existencia de ese desequilibrio económico en el momento de la separación o el divorcio y los sucesos posteriores resulta un requisito indispensable para determinar su otorgamiento[2].

La discapacidad sobrevenida, origen no matrimonial de un eventual desequilibrio:

Lo esencial para determinar si procede o no la pensión compensatoria tiene en cuenta lo sucedido durante la vida matrimonial. No obstante, en caso de que uno de los cónyuges padeciera una enfermedad durante un periodo de tiempo muy próximo a la ruptura, la pérdida de su capacidad laboral, o el sacrificio que hubiera tenido que asumir en beneficio del otro serán determinantes para otorgar la pensión compensatoria. Esta medida no surge de un estado de necesidad de quien lo solicita, sino de la naturaleza reparadora o compensatoria de una situación sobrevenida mediante la cual se pretende apaciguar el desequilibro que ha provocado en el nivel de vida (que no la desigualdad de ingresos[3]) de uno de los cónyuges la separación o el divorcio[4]. Si bien, no cabe conceder una pensión compensatoria de forma preventiva o condicionada a un suceso futuro (Ej. una hipotética,  pérdida de trabajo, etc.), puesto en estos casos el desequilibrio económico no lo produciría la ruptura sino el suceso en cuestión[5].

Extinción de la pensión compensatoria:

Según el Tribunal Supremo (TS), se fija como doctrina jurisprudencial la siguiente: “a los efectos de la extinción de la pensión compensatoria, habrán de tenerse en cuenta los acuerdos contenidos en el convenio regulador, con absoluto respeto a la autonomía de la voluntad de ambos cónyuges, siempre que no sea contraria a la Ley, la moral y el orden público”[6]. Aquí rige, por tanto, el principio de la autonomía de la voluntad tanto en su reclamación o renuncia, como en su propia configuración. Así, los cónyuges pueden pactar lo que consideren más conveniente sobre la regulación de las relaciones que surgen como consecuencia del divorcio o la separación[7].

Desequilibrio entre los cónyuges

Respecto a la posición del cónyuge acreedor habrá que tener en cuenta, además de la faceta económica, otra serie de factores como la pérdida de beneficios, influencias, amistades, etc., de forma que la consecuencia de los mismos sea un empeoramiento de su situación anterior en el matrimonio[8]. En estos casos, la pensión compensatoria no pretende que ambos cónyuges queden en la misma situación económica, ya que no se trata de un mecanismo de equiparación de los ingresos o de economías dispares, sino de un derecho que surge del desequilibrio económico entre ambos cónyuges y, por consecuencia, de la separación o el divorcio[9]. Por tanto, cuando los cónyuges tuvieran medios suficientes para atender sus propias necesidades, sin precisar la ayuda del otro ni reclamarla, impedirá la reclamación de una pensión compensatoria[10].

La escasez de ingresos, elemento no limitador de la pensión compensatoria.

Si bien los escasos ingresos del cónyuge sirvan para cuantificar la pensión compensatoria a favor de un cónyuge respecto al otro, esta circunstancia no determinará un límite temporal en caso de que no existan perspectivas para que el cónyuge perjudicado por este hecho no pueda restablecer el equilibrio por sus propios medios puesto que, incluso en el supuesto de que pudiera continuar trabajando, el desequilibrio seguiría existiendo, lo cual llevará a establecer la pensión compensatoria con carácter indefinido.

El importe de la pensión compensatoria:

Para determinar la cuantía asignada al cónyuge en concepto de pensión compensatoria habrá que tener en cuenta las siguientes circunstancias: La edad y el estado de salud, la cualificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo, la dedicación pasada y futura a la familia, la colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge, la duración del matrimonio y de la convivencia conyugal, la pérdida eventual de un derecho de pensión, el caudal y los medios económicos y las necesidades de uno y otro cónyuge, así como cualquier otra circunstancia relevante.

Temporalidad de la pensión compensatoria:

A pesar de que la ley no establece de modo imperativo el carácter temporal o indefinido de la pensión, su fijación dependerá de las circunstancias del caso concreto.

Partiendo de que la pensión compensatoria no puede ser considerada una renta vitalicia, sobre todo si el cónyuge beneficiario de la misma es joven, goza de buena salud, o tiene posibilidades concretas de desarrollar su actividad profesional. En estos casos, la temporalidad de la pensión compensatoria deberá estar más que acreditada[11]. Sin embargo, la pensión compensatoria se podrá tener carácter vitalicio atendiendo al desequilibrio y, a pesar de la edad del cónyuge, teniendo en cuenta la dificultad de acceder mundo laboral en base a su condición profesional y su dedicación a la familia[12]. Así, y como recoge la jurisprudencia del TS, se deberá fijar un tiempo para superar el desequilibrio económico, cuando exista una certidumbre, determinada por altos índices de probabilidad, de que en un tiempo se superará, y que es ajena a lo que se denomina futurismo o adivinación. Por tanto, el plazo habrá de estar en consonancia con la previsión de superación del desequilibrio[13].

En supuestos de edad ya avanzada, haber trabajado muy poco durante el matrimonio, dedicarse al cuidado de la casa y de sus hijos, sufrir dolencias que afectan a su capacidad para el desempeño de puestos de trabajo como empleada de hogar o cuidadora de ancianos, se considera que no tiene posibilidades reales de superar el desequilibrio mediante una incorporación plena al mundo laboral que le permita, por una parte, realizar las cotizaciones en forma suficiente para poder acceder a la pensión de jubilación cuando alcance la edad legal para ello. Por ello, la Sala considera que la pensión debe ser con carácter de indefinida[14]. Asimismo, el hecho de que los hijos de los cónyuges hayan adquirido la mayoría de edad no representa un cambio que justifique la temporalización de la pensión compensatoria, ya que la misma se otorga sin que la edad de éstos, sea un factor que contribuya a la superación del desequilibrio que justificó el reconocimiento del derecho.

En definitiva, la temporalidad de la pensión compensatoria habrá de fijarse en el sentido de que se ha de poder restaurar el equilibrio por los propios medios del cónyuge beneficiario. Por tanto, en caso de que no exista tal convicción, lo oportuno será fijar la pensión compensatoria con carácter indefinido, lo cual no implicará un derecho a cesar en la búsqueda de tal restauración del equilibrio mediante ingresos propios[15].

Modificación /extinción prestación compensatoria:

La modificación o extinción, reguladas en los arts. 100 y 101 C.C., consisten en probar que las causas que dieron lugar al nacimiento de la pensión compensatoria, han dejado de existir, total o parcialmente[16]. Por tanto, el reconocimiento del derecho a dicha pensión, incluso con carácter temporal, no impedirá su modificación o extinción en los supuestos de alteración sustancial y sobrevenida de las circunstancias anteriores, es decir, por “contraer el acreedor nuevo matrimonio o por vivir maritalmente con otra persona[17].

Otras circunstancias sobrevenidas que pueden variar la situación económica como sucede, por ejemplo, cuando uno de los cónyuge recibe una herencia, la herencia como hecho nuevo, no dan lugar a la extinción de la pensión compensatoria, debido a que esta nueva situación patrimonial no puede concluirse de idónea o apta para considerarla una superación del desequilibrio económico del cónyuge que la recibe[18].

La pensión compensatoria en parejas de hecho:

Por último, un supuesto de actualidad hace referencia a la pensión compensatoria en rupturas de hecho. Según la jurisprudencia del TC: «debe huirse de la aplicación por “analogía legis” de normas propias del matrimonio como son los artículos 97, 96 y 98 del Código Civil…»[19]. La doctrina del TS aclara, en este sentido, que la regulación de rupturas matrimoniales no puede aplicarse por analogía a los supuestos de ruptura de las uniones no matrimoniales[20]. Si bien, el alto tribunal aclara que debe valorarse la convivencia more uxorio anterior a la celebración del matrimonio cuando, durante la misma, la cónyuge hubiera dedicado a esa convivencia sus esfuerzos y colaboración, merced a la relación sentimental mantenida con el que fue su cónyuge, viendo quebradas sus expectativas y oportunidades laborales. Por ello, en tales casos, no se valorará la ruptura de una unión de hecho sino la ruptura matrimonial precedida de ésta[21].

[1] Vid. STS de 3 octubre 2011; STS de 3 octubre 2008; STS de 20 febrero 2014, SAP Valencia de 18 abril de 2016.

[2] Vid. SAP Valencia de 23 mayo 2016; STS de 19 octubre 2011; SAP Valencia de 22 junio 2016.

[3] Vid. STS de 18 marzo 2014.

[4] Vid. SAP Valencia de 10 febrero 2016, SAP de 15 enero 2014.

[5] Vid. STS 704/2014, de 27 de noviembre.

[6] Vid. STS de 11 diciembre 2015 (ROJ: STS 5216/2015, nº Sentencia: 678/2015).

[7] Vid. STS 217/2011, de 31 de marzo

[8] Vid. SAP Valencia de 18 abril de 2016

[9] Vid. SAP Valencia de 18 enero 2016

[10] Vid. SAP Valencia de 20 abril 2016

[11] Vid. STS 304/2016, de 11 mayo; SAP Valencia de 10 febrero 2016); SAP Valencia de 11 abril 2016; SAP Valencia de 27 octubre 2016.

[12] Vid. SAP Valencia 17 octubre 2016; SAP Valencia de 15 junio 2016; SAP Valencia de 14 octubre 2016; SAP Valencia de 12 abril 2017.

[13] Vid. STS de 11 de mayo de 2016; STS de 2 de junio de 2015.

[14] Vid. STS de 11 octubre 2017; SAP Valencia de 18 de enero de 2016; STS de 20 junio 2017.

[15] Vid. STS de 13 noviembre 2017; STS de 2 octubre 2017.

[16] Vid. SSTS de 27 octubre 2011, y de 19 febrero 2016.

[17] Vid. STS de 27 junio 2017; SAP Valencia de 23 junio 2016.

[18] Vid. STS 16 noviembre 2016.

[19] Vid. STC nº 93/2013, de 23 de abril.

[20] Vid. STS de 12 septiembre 2005, Rc. 980/2002, ratificada por la de fecha 30 octubre 2008, Rc. 1058/2006.

[21] Vid. STS de 16 diciembre 2015.

1 Comentario

  1. Buycialis
    3 abril, 2018

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